lunes, 15 de junio de 2009

Fórmulas: A Trompadas y Bombachas

Buenas Buenas buenas! Me alegra ser el que inaugure esta sección, la de las Fórmulas, mientras el Hippie Cósmico termina lo que viene a ser toda la parte gráfica de la gaceta, Remy continúa en trance, Virgilio caza mariposas, el Licantropayaso persigue pendejas por la peatonal y nuestro quinto integrante continúa entrevistando a Jhun de los Caballeros del Zodíaco. A ver.

Antes que nada, creo que es al pedo aclarar lo vieja que es esta fórmula al menos. O mejor dicho, debería aclarar qué clase de artículos voy a meter en esta sección, no?

No se los chicos, pero en lo que a mi respecta, en esta sección (Análisis de tramas y personajes) voy a empezar a subir una serie de artículos que se llamen fórmulas, básica y sencillamente; modos, líneas de guiones y personajes que se repiten en diferentes series, siempre con el mismo motivo. Así que bueno, vamos a lo que nos acoge este mes.

Hoy voy a hablar de esa formula que seguramente viste alguna vez, y si todavía no viste es porque todavía no te llegó la edad >_> Básicamente, las series en las que se combinan esas dos cosas que menciono en el título: trompadas y bombachas. Y si pueden estar juntas en una misma escena, muchísimo mejor.

En realidad quería empezar a hacer esta nota dentro de unos meses, cuando hubiera recabado un poco más de material, pero lo que me decidió fue este Manhwa que ven acá arriba. Veritas es el excelente ejemplo de una Trompada plus Bombachas relativamente moderada. Les recomiendo la lectura si les gusta el género, porque las peleas no tienen desperdicio; pero vamos al punto: cuales son las características que se repiten en Trompadas y Bombachas.

Veritas arranca (atenti al spoiler), como la gran mayoría de estas series, poniendo una excusa relativamente estúpida como pretexto para las trompadas. A diferencia de otras series de este estilo, en el cual la protagonista es mujer, Veritas te pone a un chaboncito normal (pero bastante cabrón, buen recurso para que el lector se meta mejor en el personaje) como personaje principal. Pasa un tiempo y el chaboncito, que solo quiere ganar ganar y ganar, llega a un instituto donde todos son similares a él, inclusive más fuertes y mucho más capaces de romper ojetes.

Hablando mal y pronto, las bombachas se incluyen en este punto de la historia; compañeras/enemigas de nuestro personaje principal que lo retan a combates, o inclusive pasan a ser aliadas, lo que tiñe a nuestra serie de trompadas y bombachas de claros tintes eróticos (con planos específicos, técnicas de combate que “precisan” ciertas poses, insinuaciones… muchas cosas). El final de estas series, como todo Shonen, se ve lejano e incierto, porque lo que más fascina no es llegar a la meta, sino el proceso.



Ingredientes: tres litros de sangre, dos Victoria’s Secret…

Pero de Veritas podemos sacar los elementos clásicos de cualquier serie que sea de Trompadas y Bombachas, que SIEMPRE se repiten y que te ayudan a identificarla como esta clase de series:

-El grado de violencia de las Peleas (casi siempre rebasa lo normal, lo cual resulta áspero a personas sensibles. No se sorprendan por las técnicas, ni por la cantidad de sangre derramada (lectores de Saint Seiya ya están curados de espanto), ni por lo persistentes o voluntariosos que pueden ser algunos personajes)

-El Personaje Principal: simplón, pero con muchos trucos bajo la manga (arranca siendo cagado a trompadas por todos, pero siempre, SIEMPRE sorprende por lo resistente, fuerte, guapo, inteligente o cualquier otra cosa que sea. Por algo es principal, no? y va mejorando con el tiempo. Pero nunca es suficiente, o mejor dicho, siempre hay alguien mejor que él)

-El Instituto / Escuela / Lo que sea (es imprescindible en cualquier serie de Trompadas y Bombachas. Es el escenario por default para peleas, diálogos y conversaciones, y también donde los personajes se conocen, pelean, cogen si se da el caso…)

-La Jerarquía (SIEMPRE hay una jerarquía, esto es casi imprescindible. A todos nos gusta que nos midan, sobre todo para marcar la diferencia con los demás: no importa si es por niveles, cantidad de energía o fuerza usada, edad, algún sistema jerárquico propio de los japoneses (o a veces piden prestados elementos a los chinos)… el sistema jerárquico siempre está. Además, da pie a la más que clásica línea “Como puede un pendejo nivel 1 tener tanto poder?”, o “como carajo una chica sin nivel puede haber derrotado a un 8?”)

-Los Uniformes; es más que cantado que las minifaldas calientan a los lectores de este género, aún más si consideramos que las asiáticas tienen ese no-se-qué de erotismo propio en sus movimientos, poses y miradas. Si, los hombres somos propensos a que se nos caliente, y los uniformes más ardorosos nos ponen. A esto súmenle que este género está hecho para calentar… y obtenemos uniformes.

-El plano a la Ropa Interior; no quiero hacer hincapié en este detalle, pero es imposible ignorarlo. Sobre todo cuando el título lo aclara xD En estas series, es IMPOSIBLE que no haya ni siquiera una patada alta por parte de las luchadoras de turno, o que no se las enfoque desde abajo o que se yo… todos los recursos que tengan a mano para enfocar la dichosa bombachita que tanto parece excitar a nuestros amigos asiáticos.

-Las Enemistades Marcadas: Este es otro punto fuerte. Nunca puede ignorarse que haya un némesis para nuestro héroe/heroína: siempre va a haber alguien que sea el objetivo final, la barrera infranqueable, ese o esa cosa que siempre va a parecer un detalle insuperable: ese enemigo que puede tener muchas caras (como los miembros de una organización) o una sola (como el asesino del maestro del protagonista). No hay límite para la forma, y todos sabemos que no hay mayor incentivo que el desafío.

-La doble cara: este no es tan frecuente, pero es usual que aparezca en algún punto de la serie, por más que no sea continuo en la historia. Puede ser; o bien un personaje cuya reputación lo precede, y que no tiene porque pelear (un Elder, un Anciano, un Director, un Maestro demasiado importante), que puede o no ayudar al personaje principal. Usualmente están a la vera del camino, tienen intereses propios y suelen ser los que mueven los hilos desde las sombras; al mejor estilo vampírico, no se dejan ver a menos que sea absolutamente necesario. Disfrutan de las peleas como si fuera un juego, y en realidad para ellos lo son. Al personaje de doble cara solo se lo ve pelear en contadísimas ocasiones, y trasciende a este género: de seguro lo van a ver conmigo en otras notas.



Básicamente, esos son los elementos por los que te das cuenta que esta serie es una de Trompadas y Bombachas. Las técnicas de pelea no necesariamente tienen que tener un efecto gráfico muy volado, ni tampoco hay que ser muy gore mostrando sangre, tripas y otras porquerías en escena. Lo que es imprescindible es; la sangre, la destrucción del lugar donde peleen los personajes (parcial o total, dependiendo de que tan violenta sea la pelea) y la constancia de los peleadores. No esperen que combates de este género se solucionen en dos mangas; le dan a los combates un lugar importante, y es necesario: después de todo, es por esto que se lo lee.

El otro elemento importante en esta clase de series es la sumisión. SIEMPRE va a existir un personaje que es sojuzgado por otro, o en su defecto, una pelea de poderes que se ve claramente y a la legua.







Porqué Es una Fórmula?

Esta pregunta, además de ser boluda, se va a repetir en todas mis notas de Fórmulas. Si se supone que es una fórmula, es porque se repite, y se repite por el sencillo motivo de que VENDE. Comprendamos, mis queridos lectores, de que estamos analizando (además de obras de arte, como son las series) a una INDUSTRIA, y a la industria solamente le interesa vender, cotizar, imprimir trillones de mangas que se vendan cual papel picado en carnaval. Así que si, las Fórmulas no necesariamente tienen que ser buenas o malas, solamente tenemos la certeza de que están hechas para vender.

Entonces ahí me dicen; pero pelotudo, entonces porqué venden?

Es fácil darse cuenta. Este género (que está clasificado como Shonen con tintes ecchi, casi siempre, pero para mi merece subgénero propio) combina todos (o casi todos) los elementos de los que disfruta el público al que está apuntado: el adolescente medio-pajero.

El adolescente medio-pajero es una criatura que abunda entre nuestras filas, aún más en las hordas de la población a la que no le gusta la animación ni todas las frutas que compartimos acá. El adolescente medio-pajero es un tipo normal, y es probable que todos nosotros tengamos una parte de él. Es el que disfruta de una buena pelea, sintiendo cómo en la opening de cualquier animé violento la sangre se agolpa en su pecho y se siente casi peleando cuando salta la sangre; también es ése que disfruta viendo un conjunto de chicas que salen de secundaria con uniformes, polleras grises que cada tanto alguna ráfaga de viento levanta. Es ese mismo chico que sigue siendo chico a pesar de tener muchos tintes de grande, el que se caga de risa con los gags clásicos y los guiones estúpidos y fantasea con tener a Hakufu (de Ikkitousen) en la cama.

(Paréntesis!)A mis lectoras, si las hay: si se sienten ofendidas o cualquier cosa por el estilo, córtenla con el careteo. Todos sabemos como somos, solo que aparentamos sorprendernos e indignarnos de cosas que ya sabíamos. Así que no joroben (Fin del Paréntesis!)

Estas Series combinan, y de una muy buena manera, las trompadas que a todos nos gustan con las minas que a todos nos gustan. Es sencillo: una buena pelea puede agradar hasta el menos sangriento de los mangakas, y una buena mina también. La pelea entre mujeres es el súmmum de esta clase de fantasías, ya sea por el imaginario lésbico o la batalla misma, pasando por la pelea de poderes que mencioné antes y tooooda esa sarta de cosas que nosotros ya sabemos.

Otra cosita que también me olvidé de mencionar; las mujeres en este género son todas perfectas, al menos físicamente. No van a encontrar ni una gorda, ni una flaca, ni una renga, ni una calva. Son TODAS deseables para el lector. TODAS. Ninguna escapa.

La otra es la rotura de ropa, y con esto me despido; piensen en la cantidad de uniformes destrozables, en planos excelentes y recursos pelotudos (pero que suelen funcionar, más que nada por su simpleza) y en tooodas esas cosas que el lector medio que ha pasado por este género conoce.

Algunas series de esta clase son Aika, Ikkitousen, Battle Club, Veritas y Tenjo Tenge. Usualmente tienen un buen dibujo y edición (lo necesitan para las peleas y las minas, ambas voladísimas), pero el punto débil de este género son los guiones. Siempre terminan decepcionando, o cayendo en tramas demasiado clásicas o cuadradas.

Finalmente, me voy hasta la próxima edición de fórmulas recomendándoles que lean un poco de estos géneros y no nieguen el adolescente medio-pajero interior. Las peleas y las minas lo valen, de vez en cuando; solo los excesos hacen mal =P

Un saludo,

Cataqclismo

Virgilio dice:


JAJAJAJAJAJAJAJA TROMPADAS Y BOMBACHAS, MIRA CON LO QUE ME SALISTE. Sarpado, esta formula de mierda que vende un monton y que todos tienen la misma base, la misma historia copiada y los mismos personajes repetidos por aquí y por alla. En mi opinion personal, es la formula mas
money-maker. El sexo vende hermanos, es la realidad promiscua (y no dije puta) en la que vivimos hoy en dia. De este genero, el que mas me atrajo es Tenjho Tenge, la cual la califico como filosofia, tetas y tripas. Es una de las unicas (y nose si la unica) que se sale del cuadro, hay personajes copados en esa serie, son un cago de risa y HAY UNA GORDA asike… kabe, otra cosa el hecho de que hay tanta filosofia oriental dentro de los pensamientos de los personajes que te pierdes de lo que realmente estaba pasando y cada villano que aparece tiene cada cosa mas volada como tech. En fin, como me cague de risa con el titulo. Estado del partido: Sexo y marketing 10 – Argumento 0. Keep on playing boys. ¬¬


Algunas Openings









1 comentario:

  1. El problema de este tipo de género es que puede terminar en la típica porno: sin trama...
    Mientras no pierda la trama, sean interesantes los dialogos, lo personajes, que vuelen todas las patadas y minifaldas que quieran.

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