miércoles, 15 de julio de 2009

El que Nunca Necesitaba Cerrajero; El Señor Lopez


Llega la hora de la edición del comic nacional en el mes de julio y yo pregunto inocentemente, “Che, quien va a hacer la reseña de los Oldies Argentos?”… y ante el silencio general, termino poniéndome la boina y escribiendo yo ¬¬

Hoy vengo a recomendar un clásico y una perlita no solo de la historieta argentina, sino de la historia nacional también. Las Puertitas del Sr. Lopez arranca en 1979, publicada primero en el Péndulo y después pasada a la más que famosa revista Humor (de la que alguna vez voy a encargarme de articular en forma escrita), es un comic controversial por la época en que fue publicado (plena dictadura, más que nada por el mensaje que dejaba entrever a través de las acciones y los símbolos) y arreglado en un hermosísimo trazo blanco y negro del maestro Altuna. Carlos Trillo (el otro que integraba esta dupla que hizo varias historias) le ponía el guión y la inventiva, que junto que la sátira fácil y la retórica reaccionaria conformaban este hermoso collage que era la vida del Señor Lopez.

A diferencia de otros, Lopez no tiene ni principio ni final; se presenta como historias individuales (y geniales) que reflejan una vida triste, solitaria y rutinaria.
Lopez es un empleado en una oficina, bajito, gordo, calvo, no habla a menos que le hablen. Vive atormentado por su esposa (una mujer gorda y fea, de carácter tempestuoso), sus familiares, sus amigos, y, sobre todo, sus propios pensamientos y su propia vida.
A pesar de todo, no es un personaje triste: para nada, parece más resignado a su vida regular, sabiendo que, del otro lado, tiene sus Puertas.

Y acá es donde se pone interesante la cosa.
Porque si bien Lopez es un hombre mediocre, con las mismas falencias que tenemos todos, que está totalmente sumergido en la rutina de una vida totalmente en blanco y negro, puede salir de ella cuando quiera. Por una razón que no es explicada nunca (y, la verdad, no importa), Lopez (de quien solo sabemos el apellido y el aspecto) puede escaparse de nuestro mundo a un universo totalmente suyo y alternativo, usualmente un reflejo deforme y gracioso de la realidad que le toca vivir, si bien rutinaria, cambiada por lo tintes del vaivén de la vida (todos los tenemos).
En algún momento de la tira, Lopez entra por esa puerta (casi impulsado por la necesidad de evadirse) y logra irse del todo de nuestro mundo, no sin tener de ese lado la contraparte de su realidad, usualmente un payaso de lo que siempre es.

Lo que más me fascinaba de leer a Lopez no eran las risas que la sátira que era ese “otro mundo” me lograran sacar (cuestión, en gran parte, importante y de mucho peso). Era el propio Lopez, y el intentar sacarlo del marco de la Oficina, la casa, el doctor o la calle para ponerlo en otro lado. Era (y es), además, el genial dibujo de Altuna, que ofició y dio cuerpo a las más descabelladas encarnaciones de la imaginación de Lopez (o debería decir Trillo?)

La Puerta que quedó Abierta



Es difícil hablar de Lopez.
Difícil porque no viví la época en que nació, y difícil por su simpleza.
Las Puertitas del Señor Lopez es una obra no muy extensa ni regular; pasa por fantasías que todo hombre alguna vez tuvo (eróticas, combativas, surreales, etc.) hasta lo realmente absurdo. Es, además, única porque Lopez es un Juan Perez (es decir, un hombre vacío para que nosotros nos pongamos en su lugar) y es, a la vez, Lopez. Es un personaje muy simple y muy mudo, casi un espectador de su propia vida, como si no pudiera verse a si mismo en esa línea de ferrocarril que es su existencia.
Acaso las Puertas lo dominan a él? Él es quien decide cuando escaparse? Es consciente de lo que sus Puertas pueden llegar a ser?

Lopez criticó y critica muchísimas cosas a través de, como dije anteriormente, la sátira. No solamente es martillo de atizar de la dictadura militar argentina de ese período, sino de una multiplicidad de cosas que nos rodean y que tenemos demasiado naturalizadas como para verlas (la televisión, la moral, el deber ser, la ética, la libertad de expresión, etc.).

Lopez, es mi consejo, es un hombre por el que sentirán pena, asco e inclusive, indiferencia. Pero es el protagonista y el antihéroe perfecto para esta clase de temática. Les recomiendo muchísimo su lectura, puesto que, como también dije arriba, es una obra que habla por si sola y es muy difícil de explicar.

Cataqclismo


1 comentario:

  1. Ah... era eso...
    Supongo que ahora uno entiende de donde viene el mambo de todo este grupito de Frikis...
    La de puertitas que han de tener ustedes por ahi.
    (De las mias no hablemos, jajaja, no quieren espantarse)

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