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viernes, 21 de octubre de 2011

Nota homenaje: Genndy Tartakovsky


Hace tiempo ya tenía ganas de hacer nota sobre algún autor, ya que siempre venía haciendo sobre anime, dibujos o mangas; es decir, productos ya terminados.

Y creo que éste tipo no podía faltar en Frikilogía, ya nombramos a grandes maestros de la animación de nuestra infancia en otras notas, pero nos estábamos olvidando del gran Genndy Tartakovsky.

Aunque tampoco sea olvido propiamente dicho, simplemente hay tantos autores buenos que alimentaron nuestro frikismo a temprana edad que se hace un tanto difícil nuclearlos a todos sin que te quede alguno afuera.

Primero, para los que no lo conozcan, va un poco de info:

Datitos biográficos:

Genndy Tartakovsky nació el 17 de enero de 1970 en Moscú, su padre era un dentista del cuerpo de oficiales de alta graduación del ejército y su madre trabajaba como asistente de directora en una escuela. Se trasladaron a Estados Unidos cuando tenía 7 años de edad, debido a que su padre quería una mejor vida para él.

Genndy trató de tomar clases de publicitario para satisfacer a su familia, ya que deseaban que él fuera un hombre de negocios. Pero se registró tarde, por lo que no pudo elegir qué clase tomar y fue asignado a animación en la Columbia College Chicago.

Durante el inicio de su carrera tuvo pequeños trabajos en series como Batman: La serie animada y El Crítico. También realizó storyboards para el show Dos perros tontos.

Trabajos:

Ahora sí, vamos a lo central del artículo. Es muy probable que una persona nacida entre los años 80-90 conozca a Genndy, o aunque sea conozca alguno de los dibujos que hizo (sólo que no registra el nombre del autor). De cualquier forma me voy a manejar como si no conocieran nada sobre este genial autor, así que empecemos:

- El Laboratorio de Dexter: La idea para este dibujo surgió de un cortometraje que realizó mientras estudiaba en el Instituto de Artes de California. El show fue creado en 1993 y su fecha de emisión fue del 28 de Abril de 1996 al 20 de Noviembre de 2003. Originalmente El Laboratorio de Dexter tuvo su capítulo piloto en el segmento “What a Cartoon!”; producido por Hanna-Barbera, en donde se mostraban producciones de jóvenes prometedores.

El dibujo alcanzó popularidad y consiguió un show propio, tal y como era la idea y el fin del segmento What a Cartoon! que tantas genialidades ha sacado.

Tal vez esté de más decirlo pero El Laboratorio de Dexter trata sobre un niño científico de 10 años (Dexter) que trabaja en su laboratorio oculto sin que sus padres lo sepan. Sin embargo su hermana Dee-Dee conoce el secreto de su hermano y lo visita constantemente alterando la paz del lugar y rompiendo algo en el camino.

El dibujo resaltaba por varias cosas: Primero que nada la calidad de animación y de dibujo lo convirtieron en un éxito absoluto, pero fundamentalmente la genialidad residía en los guiones. Lo delirantes que eran algunos desenlaces, lo rebuscados de algunos inventos, lo alocado de las resoluciones, todo esto junto a un popurrí de personajes excelentes y con personalidades simples pero completamente definidas llevaban el hilo del programa.

Las más de las veces Dexter tenía que cuidarse que Dee-Dee no se entrometiera en los experimentos o que no arruinara los inventos, pero otras también tenía que arreglar los errores de su propia investigación o, simplemente, tratar de que sus padres no descubrieran su secreto.

Todos los personajes centrales están bien marcados: Dexter es muy tímido y torpe en todo aquello que no requiera ciencia de por medio. Dee-Dee es alegre y despistada y sólo ocasionalmente perjudicaba a su hermano adrede. Su mamá es una adicta a la limpieza y su papá un colgado total.

El show también contaba con dos mini-shows aparte: Marca M para Monkey; que trataba sobre las aventuras del mono que Dexter alteró genéticamente en su laboratorio y que se convirtió en un superhéroe sin que su dueño se enterara, y Los Amigos Justicieros.

Los Amigos Justicieros trataba sobre la vida de un trío de superhéroes en su departamento, siendo cada uno una parodia/homenaje a otro superhéroe reconocido, éstos eran:

- Mayor América (inspirado en el Capitán América) un superhéroe recto y estricto. Se lo puede considerar el líder del grupo aunque pocas veces le den bola.

- Vall Hallen (inspirado en Thor) es un rockero de origen vikingo cuya fuente de poder es su “guitarra mística” y con la cual podía emitir fuertes rayos.

- Gigantón (inspirado en Hulk) un mutante gigante y violeta, con poco cerebro y con actitudes infantiles, pero que era mejor no hacerlo enojar.

Este segmento me encantaba. No importa cuantas veces vea los episodios, siempre me río aunque me sé los diálogos de memoria. Tiene muchos episodios excelentes pero mi favorito es y será aquel en donde el Tío Sam (tío del Mayor América) viene a darle una visita.

Lo único que no me gusta de El Laboratorio de Dexter es la versión nueva (probablemente sea la que tiraba al año 2003) ya que el dibujo decayó mucho y la idea también se vino bastante abajo.

- Las chicas superpoderosas: Si bien Genndy Tartakovsky no fue creador de ésta serie, sí fue el productor. Este show también apareció por primera vez en el segmento What a Cartoon! y consiguieron su show propio luego de dos capítulos en dicho segmento. Se emitió desde el 18 de Noviembre de 1998 al 25 de Marzo de 2005.

La historia trataba sobre unas chicas superpoderosas que nacieron luego de que el Profesor Utonio mezclara azúcar, flores y muchos colores, y luego derramara sobre éstos la sustancia X, lo que dio origen a tres niñas con súper poderes que se dedicaban a defender a la ciudad de Saltadilla de inusuales y delirantes villanos.

Bombón (de vestido y ojos color rosa) es la líder del grupo, la que siempre trata de hacer las cosas por el lado correcto. Burbuja (de vestido y ojos color celeste) es generalmente tratada como la más chica debido a su actitud infantil y despreocupada. Y Bellota (de vestido y ojos color verde) es la más agresiva de las tres, la que siempre quiere resolver todo a las piñas.

El show estaba muy bueno, aunque algunos capítulos eran medio densos, pero la idea seguía el lineamiento que había trazado El Laboratorio de Dexter: Personajes simples pero muy bien definidos, problemas y situaciones no muy complicadas pero sí rebuscadas o delirantes y un humor que podía ir de lo muy básico a lo bizarro.

- Samurai Jack: Una genialidad de Genndy Tartakovsky. El show fue emitido desde el 10 de Agosto de 2001 al 25 de Septiembre de 2004. La mejor forma de definir la trama de la serie es con el siguiente video, todo lo que necesitan saber sobre este show (si es que no lo saben ya) está ahí:

Para los que no entiendan inglés, un breve resumen: La historia relata la vida de un joven príncipe cuyo padre, que era el emperador, fue derrotado por Aku, un demonio poderoso. Jack intenta tomar venganza pero cuando está a punto de derrotarlo, el demonio manda a nuestro héroe al futuro, donde reina su maldad. Así se narra el intento del Samurai por volver al pasado y derrotar a Aku.

En primer lugar tiene una animación de puta madre, sumamente detallada y que hasta parece cinemática. El dibujo es fantástico (personalmente me encanta el estilo de dibujo de Genndy) y tiene un terrible nivel de detalle en los fondos; además se diferenció de las otras series del mismo autor en el hecho de que todo (personajes y cosas) carecían de reborde negro, cosa que en las anteriores producciones se venía repitiendo.

Otra diferencia es que la serie no tiene un género definido. Puede pasar de la acción de una pelea al estilo épico a la calma absoluta, de la seriedad y las escenas de tensión a desenlaces humorísticos. Incluso hay capítulos donde la trama central se corre a un lado y Jack sólo aparece en pocos momentos, y no podemos olvidar el hecho de que se trataba de poner la menor cantidad de diálogo posible, dándole más importancia a la música y los efectos de sonido.

La mezcla de un guerrero del pasado en un escenario del futuro es perfecta. Esto permitió muchas licencias como ser la música moderna y los robots. Pero a pesar de esta modernidad latente no se pierde el sentido épico de la historia, lo cual es un detalle muy copado. Además al hacer que los principales atacantes de Jack fueran robots la serie evitaba ser censurada por violencia (la tenía re clara :P).

Para crear esta historia Genndy se inspiró en la novela gráfica Ronin, de Frank Miller; y en el manga El lobo solitario y su cachorro. A pesar de que al final de la serie el objetivo de Jack quedó inconcluso, en septiembre de 2006 Genndy Tartakovsky anunció que concluirá la historia del samurai a través de una película animada, y en el 2009 el estudio de animación Frederator Films anunció que uno de sus tres primeros proyectos es una adaptación cinematográfica de la serie que será escrita y dirigida por el propio Tartakovsky, así que más que seguro que va a ser algo groso.

Samurai Jack obtuvo un Premio Emmy en el año 2004 por Mejor Programa Animado y además los artistas Wes Bane, Derrik Steinhagen, Dan Krall, Scott Willis, y Bryan Andrews obtuvieron un Premio Emmy cada uno por Mejor Logro Individual en Animación gracias a su trabajo en la serie.

- Star Wars: Clone Wars: Que honor debe ser que un ícono de la ciencia ficción como George Lucas te elija para que seas el responsable de una serie que relate peleas del universo de Star Wars que las películas no habían llegado a cubrir. Y de esto se trataba, esta serie relataba los acontecimientos de las Guerras Clónicas, que sucedieron entre las películas El Ataque de los Clones y La Venganza de los Sith.

Una serie genial, con la misma calidad de animación y de dibujo y aún con menos diálogo que Samurai Jack, lo que nos deja 25 episodios cortos de pura acción y piñas.

El show ganó tres premios Emmy: dos por "mejor programa animado de menos de una hora" (2004 y 2005) y otro por "mejor logro individual en animación" (para el diseñador de fondos Justin Thompson en 2005).

Hasta acá la nota homenaje a este genio de la animación, espero no haber sido innecesariamente largo en algunas partes ni haberme quedado demasiado corto en otras. Sea como sea, creo que es válido reconocer la trayectoria de este tipo.

Los invito, como siempre, a que comenten, sí es que hay algo (crítica, consejo o halago) que deseen compartir.

Hasta la próxima.

El Hippie Cómico


martes, 16 de agosto de 2011

Autorazos: Francisco Solano López



Parece mentira que, cuando el escritor pensaba retomar esta serie de artículos, se despida de nosotros, casi sin quererlo, uno de los historietistas más copados que haya tenido nuestro suelo. Como es deber y casi obligación del deber Frikilógico, la nota de esta sección va, como la que le precedió, cargada con un listón negro. Hoy homenajeamos a Francisco Solano López, el mítico dibujante del coloso de hierro de la historieta contemporánea argentina: El Eternauta.

Un poco de Biografía

Francisco Solano López (Buenos Aires, 19281 – Buenos Aires, 12 de agosto de 2011)2 fue uno de los dibujantes más importantes de la historieta argentina, siendo El Eternauta su obra más reconocida. Comparte el nombre con el antiguo presidente paraguayo Francisco Solano López (1826-1870), de quien era descendiente.

La carrera de Solano López comienza en 1953, donde trabaja en la Editorial Columba con el guionista Roger Plá para realizar Perico y Guillermina.

Su dupla con el guionista Héctor Germán Oesterheld (1919-1978) comienza en 1955, al reemplazar a Campani en la serie Bull Rocket de la revista Misterix. Formó parte de la Editorial Frontera desde el principio, y siempre con guiones de Oesterheld trabajó en las series Joe Zonda y Rul de la Luna para la revista Frontera, «Rolo el marciano adoptivo» para Hora Cero, más numerosos episodios de Ernie Pike y El Cuaderno Rojo.

En la editorial, Oesterheld se ponía de acuerdo con los dibujantes acerca de las historietas en las que trabajaban. Solano López pidió trabajar en una serie de ciencia ficción pero con un tono más realista que sus trabajos anteriores. Esto llevó a la publicación de El Eternauta, que aunque presenta elementos del género como las invasiones extraterrestres o armamentos fantásticos, no pone el acento en éstos sino en las reacciones de personas comunes ante la tragedia descrita. La serie se comenzó a publicar en Hora Cero semanal el 4 de septiembre de 1957, y se extendió hasta el número 106, dos años después. Esta historieta fue reeditada en numerosas ocasiones a lo largo del tiempo, e incluso Oesterheld la recreó más adelante con Alberto Breccia.

Francisco Solano López, dibujante de El Eternauta.

Se mudó a Europa entre 1963 y 1968, en donde trabajó para la editorial Fleetway en Galaxus, Kelly Ojo Mágico, Adam Eterno, Profesor Kraken, etc. Luego regresó al país y volvió a trabajar para Columba.

El éxito de las reediciones de El Eternauta lo reunió de nuevo con Oesterheld en 1976 para realizar El Eternauta II, para la revista Skorpio. Oesterheld en este entonces era militante de los Montoneros, y trasladó sus ideas a la situación de la historieta. Este trabajo llevó a la desaparición de Oesterheld durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional que gobernaba el país en ese entonces.

En 1976 comenzó también a colaborar con Ricardo Barreiro, con quien produjo Slot Barr.

El clima político del país lo hace emigrar a España, en donde produjo «Ana» e «Historias tristes».


En 1980 dibuja la serie bélica «Águila Negra», con guion de Ray Collins, para Nippur Magnum de Columba. En Superhumor publica «Calle Corrientes» con guion de Guillermo Saccomano. También creó Evaristo, una versión en historieta del entonces célebre comisario Evaristo Meneses.

Luego se muda a Río de Janeiro y trabaja a distancia para editoriales estadounidenses, lo cual continúa al regresar a Buenos Aires. Abarca diversos géneros, y comienza a trabajar con Pablo Maiztegui, quien firma como "Pol".

Junto a dicho guionista vuelve a realizar El Eternauta en 1997, con la historia "El Mundo Arrepentido". Situada luego del final de la primera, está situada en uno de los incontables viajes que el protagonista asegura haber realizado antes de aparecer ante el guionista ante quien relató su historia. Fue publicada en la revista Nueva, editada en el interior del país, y más adelante fue recopilada.

Durante el 2001 vuelve a retomar El Eternauta, esta vez con una historia más ambiciosa. Omitiendo por completo la continuación de la segunda parte, se sitúa 40 años en el futuro en un Buenos Aires reconstruido por los invasores, donde masivos lavados cerebrales a los sobrevivientes hicieron a la gente creer que la llegada fue pacífica, y sólo unos pocos resistentes conocen la verdad de la invasión. La intención de los autores fue retratar una forma diferente de dominación, basada no en el poderío militar sino en la manipulación de las masas. Solano López lo explicaba así:

Estamos echando una mirada sobre la actualidad, basados en una metáfora explícita: el país invadido por extraterrestres, que son en realidad las finanzas internacionales. En esta parte nos interesó mostrar cómo lograron los invasores perpetuar la dominación a través de los mecanismos de la democracia. Tal como pasó en América Latina con Collor de Melo, Alan García o Menem.

Se comenzó a editar en julio de 2003, en nueve entregas.

Dada su buena recepción, se continuó con una nueva parte, La búsqueda de Elena (la esposa de Juan Salvo, perdida al final de la primera historia), de seis números publicados a partir de abril de 2006, junto a una reedición de Marcianeros. Estaba previsto el final en el 2007, pero llegó a publicarse recién en 2010 en tres entregas.

El 5 de diciembre de 2008 fue declarado ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. La ceremonia tuvo lugar en el salón San Martín del palacio legislativo.

Francisco Solano López falleció la madrugada del viernes 12 de agosto de 2011 luego de una hemorragia cerebral de la que no se pudo recuperar.


Palabras para la posteridad

Siempre que se recuerda a un artista, por lo general se lo recuerda por sus obras y por su manera de ver las cosas, la vida, el arte en general, sus impresiones y las cosas que provocó en su entorno. En Solano López podemos ver muchísimas de esas cosas, no simplemente porque haya constituido parte del Eternauta, sino por el mero hecho de haber participado en la historieta argentina.

Como hablábamos entre nosotros cuando recibimos la noticia, Solano López pertenecía (pertenece, mejor dicho) a una generación de historietistas que es tan nuestra como de nuestros padres. Es parte de las generaciones que se criaron con Misterix, el Tony y todas esas publicaciones emblemáticas de la época de oro, junto con, obviamente, las invenciones de Dante Quinterno y García Ferré. Es parte de ese conjunto que, habiéndose nutrido en una historieta generalmente exterior (por más que se hiciera acá), decidió dar el paso más allá y empezar a hacer otra clase de historieta, empezar a hacer aquellas cosas que realmente valen la pena, y pasar de la historietita a la Historieta Argentina, con mayúsculas incluidas. Como decíamos en la nota de Breccia y en la de Trillo, es parte de aquel conjunto de artistas excepcionales que dieron el giro de tuerca necesario para que los que vivimos en estas latitudes también hiciéramos el nuestro.

La escarapela que Solano López comparte con Oesterheld (esto es, El Eternauta) es el ejemplo máximo de esto. Como diría un autor en el documental Imaginadores, “El Eternauta nos estremece en lo más hondo porque ese tipo, Juan Salvo, podría ser cualquiera de nosotros; y esa ciudad devastada por invasores era nuestra Buenos Aires, la misma que caminábamos todos los días. Si El Eternauta fuera norteamericano, Juan Salvo probablemente era un Marine o un científico de la NASA que contase con el equipo necesario para la situación. Juan Salvo es un tipo que trabaja en una fábrica, y con un traje de buzo, una máscara de pescar y unas cuantas cosas se arma, como puede, el traje. Y sale a la nevada mortal sin saber si va a volver; pero sale igual”.

Quizá cualquiera de estos prohombres de la Historieta Argentina, aquellos que fueron perseguidos por la represión o la censura, otros, que se quedaron e hicieron la lucha silenciosa desde la tinta y los cuadritos; o quizá otros que desde el exterior intentaban digerir la dura carga del exilio, hayan sido todos un poco de Juan Salvo. Y, como pudieron, se armaron su traje y salieron a caminar en la nevada mortal que no solamente era la crítica, el desgano, la mala fortuna, sino la concurrente dictadura opresora que reinaba por nuestra patria.

Se nos va Solano López. Pero nosotros, lejos de sumirnos en llanto o en molestarnos, no podemos decir más que gracias. Un Gracias con G mayúscula, porque junto con Trillo, el Negro Fontanarrosa y Oesterheld, nos han enseñado que la historieta es más que una tira en el diario, o un par de caricaturas. Nos enseñaron que la historieta es un medio artístico: y como todo medio artístico, flexible, endeble, maleable y manipulable- pero, sobre todo, libre.

Un abrazo a todos y los espero en la próxima nota de Autorazos.


Cataqclismo


martes, 17 de mayo de 2011

Autorazos! Carlos Trillo



Bueno gente, como los que andan un poquito más por este ruedo podrán anticipar, la nota de autorazos de este mes tenía que ser de este chico, este grande con bigote, este anteojudo que como tantos otros autores argentinos, empezó a moverse por el ambiente desde hace varios años e, inspirado y reaccionando al entorno áspero en el que se encontraba, demostró saber hacer volar su mente con muchas obras, sin dejar de hacer la bajada de línea correspondiente en cuanto a su aspecto.

Señoras y señores, creo que acá nos estamos refiriendo a un grande, a una figura MUY grande en lo que respecta a Historieta Argentina. Como decía en la nota anterior de autorazos, es muy cómico que en todos los rubros se les llame Historietistas, porque crean en conjunto las historietas y no, como hacen los muchachos de habla sajona, guionistas, dibujantes, entintadores, rotuladores, cebadores oficiales de mate, etc.

Carlos Trillo es una de las tantas personas que, como Altuna, Breccia, Sasturain, De Santis, Solano López, Oesterheld, García Ferré y Quinterno, han pasado a engalanar la historia de la historieta argentina, y como todos coinciden en el hecho de haber demostrado con sus obras no solo el cariz necesario para que sean leídas a nivel internacional (de lectura universal, digamos), sino también poniéndoles elementos que las anclan y las hacen muy propias de estas latitudes. Los modismos en el lenguaje, las onomatopeyas, las situaciones que, irónicamente, se repiten a lo largo del mundo, y esto se puede ver tranquilamente en casos como el de Quino y el de Maitena, cuyas obras se tradujeron a centenares de idiomas.

Pero bueno. Vamos al detalle técnico que tiene este tipo… o mejor dicho, que tenía.


Un poco de Historia / Copy + Paste de Wikipedia

Carlos Trillo comenzó su labor profesional en 1963 y al año siguiente entró a trabajar en la revista Patoruzú (colaborando hasta 1968) y luego en la editorial García Ferré, escribiendo para esta última cuentos y notas de estilo periodístico además de guiones para las series de historietas de la publicación: Hijitus, Antifaz, Topo Gigio y La Familia Panconara, entre otras. En 1972 ingresó a la revista Satiricón, donde trabajó junto a Oswal, Horacio Altuna y Lito Fernández. Más tarde, en 1975 pasó a la revista Mengano donde colaboró desde el número uno con Altuna y realizó Un tal Daneri junto a Alberto Breccia. Con el hijo de Alberto, Enrique Breccia realizó entre 1977 y 1982 Alvar Mayor, publicada íntegramente en la revista Skorpio de Argentina y también en Italia, España y Francia.

Junto a Horacio Altuna, Carlos Trillo fue el creador de la popular tira cómica El Loco Chávez que se publicó diariamente en el diario Clarín de Buenos Aires entre el 26 de julio de 1975 y el 10 de noviembre de 1987. El protagonista, Chávez, es un periodista que a través de sus aventuras narra el día a día que vive el país, con los conflictos sociales, los vaivenes económicos, etc.

Extendieron luego su colaboración a diversas historietas, entre ellas la más renombrada fue Las puertitas del Sr. López que apareció por primera vez en la revista de cuentos de ciencia de ciencia ficción El Péndulo en octubre de 1979, y luego en la revista Humor a partir de 1980. El protagonista, López, es un oficinista cobarde e incapaz de rebelarse, que ingresa a otros mundos traspasando puertas (siempre las de un baño), pero siempre regresa a su realidad. Realizada y publicada en plena dictadura militar, Horacio Altuna cuenta que: "La historia trataba de un tipo muy pusilánime; era una visión de la Argentina bajo la dictadura. Nosotros la hacíamos pensando que estábamos bajo ese régimen". Fue llevada al cine en el año 1988, obteniendo el Gran Premio en el Festival Chaplín del Humor, en Vevey, Suiza.

Ya en el año 1982 publican El último recreo en la revista española " 1984". En Argentina la serie comenzó en Superhumor, que publicó tres episodios, para continuar en Fierro, a partir del Nº 7. El argumento de la obra es que tras la explosión de una bomba que elimina únicamente a aquellos que han alcanzado la madurez sexual, los niños, únicos sobrevivientes, deben arreglárselas para sobrevivir en un mundo sin adultos. No tardan en aparecer los vicios de los adultos, y afloran el egoísmo y la violencia, a medida que se pierde la inocencia.

El Negro Blanco, junto al dibujante Ernesto García Seijas, representó la continuidad de El Loco Chávez en las páginas de Clarín hasta septiembre de 1987. Desde el 28 de abril de 2002 publicó en Clarín CaZados, junto a O'kif. Junto a Jordi Bernet hacen Clara de noche, historieta cómica semanal, publicada por El Jueves. En Argentina la publica el diario Página 12. Narra la vida cotidiana de una prostituta española que, además, debe criar un hijo. El autor contó que Clara de Noche surgió cuando el editor le solicitó que le llevase un "un personaje de puta madre".

Estaba casado con la escritora argentina Ema Wolf, con quien tuvo 2 hijos.

Obras (La Lista Completa EEEEEEE’)

Memoria del viejo mundo

El último recreo

Piñón Fijo

Tragaperras

Charlie Moon

Custer

Basura

Husmeante'

Peter Kampf, lo sabía'

Light & Bold

El Negro Blanco

Flopi

Fúlu

Loco por el jazz

Cosecha Verde (conocido en España como "La Gran Farsa")

Irish Cofee

Big Bang

Ivan Piire

Recuerdos de la Luna

Hyter de Flok

Boy vampiro

Un policía con pocas luces

El hombre que deseaba demasiado

Náufragos

El tapero del terror

Grogro

Looking for Hoover

Zandunga

Dragger

Clara de noche

Video Noire

Leticia imagina

Cybersix

¿Nevada fatal sobre Buenos Aires?

Rata cruel (parodia de Disney)

Borderline

Spaghetti Brothers

Danny Cold

Doppelkiller

Historia de la vida de Arcabuz

Los misterios de la Luna roja

Recuerdos que matan

La culpa es de esa mujer

Espejismos sutiles

Zachary Holmes

Cicca Dum Dum

Sick Bird

Chicanos


Como Redondeando un poquito

Carlos Trillo no solamente fue un guionista de puta madre, sino también fue bastante prolífico en cuanto a cantidad y calidad de personajes; sabía manejar tan bien una trama nuestra, en contexto nuestro, en una buena manera de decir un ‘che’, y sin embargo eso no le sacaba de encima las posibilidades de talonearse con ámbitos de otros confines.

Trillo era, es y será uno de los arquetipos del guionista… perdón, Historietista Argentino. Satírico, cotidiano, brutal en algunos modelos, congeniando siempre con el lector alguna trampa que sus personajes, haciendo el payaso o el héroe, satisfacen con creces en la gula del que busca historias. No es el hecho de contar una historia, ver una pelea o presenciar un amorío; es el hecho de que te des cuenta de que todas esas cosas impresas en esas hojas de papel que te llevás al baño cada vez que te toca visitar al inodoro por largo rato te pueden pasar a vos… a mí, a él o a ella.

En memoria de nuestro buen Trillo, como decía en la nota de las Puertitas del Señor López, o quizás en aquella otra de Merdichesky… vean si pueden rescatar esos rincones, esas ideologías pintarrajeadas en grafiti, ese café que tomás como sin ganas.

Un abrazo, y le damos la bienvenida a Carlos Trillo a Autorazos.

Cataqclismo

Por cierto… Opening de Cybersix!


sábado, 16 de abril de 2011

Autorazos! Alberto Breccia

Después de la saga bi-notal (?) de autores extranjeros (o mejor dicho, de habla inglesa), decidí que no solamente se merecían mención ellos, sino también nuestros grandes locales, nuestros sucesores y creadores del propio ruedo que nos compete a todos. Es por esto mismo que me pasee por mi biblioteca otra vez, leyendo y releyendo unos cuantos títulos de cuando era más pibe, más adolescente y a la vez más flaco (no se que tiene que ver, pero bue).

Así, navegando entre recuerdos de pibes, pendejerío y momentos a solas (convengamos que la lectura hace al hábito de la soledad, también) llegué a costas un poco dudosas, entreviendo los estilos y los momentos por los que atravesaba mi propia vida como lector a la hora de empezar a nutrirme de cosas. De leer frases de cuadros que no comprendía, nombres que no significaban nada para mí y dibujos que no expresaban nada para la versada mente de un chico que tenía apenas un puñado de años, un amor marcado por las repeticiones de Telefé del Zorro, los Power Rangers y la chocolatada.

Siempre me encantó una cuestión de la biblioteca de mi padre; el hecho de que todos los volúmenes que tenía estaban ajados, hojeados y viejos; que el papel era amarillento y tenía una textura como de piel de anciano, que te pedía con esa suavidad que insinúa la desintegración, que por favor los trates con cuidado. No puedo enumerar en el recuerdo la cantidad de volúmenes que de este modo terminé leyendo, por partes o por pedazos, obras incompletas que te dejaban con esquemas de continuación en la cabeza, o preguntas respecto a tal o cual personaje.


Nunca olvidaré la noche en que mi viejo me entregó uno de esos volúmenes, hechos mierda y a medio romper, con el lomo hecho jirones, y me dijo que lo leyera; corrí a mi cama y me puse a devorarlo, mientras afuera había tormenta y yo me abrigaba al calor de mi estufa… y al calor de Oesterheld y Breccia. Mi viejo me había dado su versión del Eternauta.

No solamente me voló la cabeza el hecho de haber leído el Eternauta, que en esa versión tiene un relato más crudo y corto, sino que también me costaba interpretarlo a Breccia. Las sombras que se movían, las contra-sombras que aparecían insinuando cadáveres, los colectivos retorcidos, y todo, todo coronado por esa condenada nevada que no paraba de caer. Desde entonces, empecé a cazar trabajos de este autor, que irónicamente se lo trata de historietista, pero no de guionista o dibujante puramente. Damas y caballeros, aquí están, estos son…

Wikizarpa

Que tal si nos ponemos un toquecito a leer detalles biográficos del viejo?

Nacido en Montevideo, a los tres años su familia se mudó a Mataderos, barrio de Buenos Aires. Allí, antes de dedicarse al dibujo profesional, se desempeñó como obrero de la industria de la carne: "Hacía un trabajo muy desagradable, era rasqueteador de tripas". Sin embargo, empezaba a tomarse en serio el trabajo de dibujante. Como el mismo reconoció en algunas oportunidades no fue un superdotado: fue un tipo con cierta habilidad. "Cuando terminaba la jornada en el matadero iba a mi casa y dibujaba lo que podía. Con esos balbuceos empecé a buscar trabajo." En aquellos años, 1937, 1938, los periódicos importaban material de los sindicatos norteamericanos y europeos, por lo que había que lograr impresionar a algún jefe de redacción para encontrar lugar en ellos. Alberto era perseverante, y mientras tanto, desde 1938 publicaba en una revista de barrio: Acento editada por sus hermanos y amigos de éstos. Al tiempo, consiguió que se interesaran en su trabajo, aunque "pagaba muy poco; [pero] ese poco me permitió dejar el otro trabajo". Sus primeras historietas fueron una tira cómica muda llamada Mr. Pickles, que no obstante nunca logró vender y una sobre un detective chino: Mu-fa, de la que vendió diez tiras.

A principios de la década del 40 comienza a colaborar con ilustraciones e historietas en la revista Tit-Bits para la editorial Láinez, adaptando Las aventuras de Rocambole. "Lógicamente salió un embrollo. Tuvieron que cortarla porque no se entendía nada.". Trabajó para la editorial por más de una década y fue allí donde aprendió las primeras armas del oficio, inspirándose en autores como Burne Hogarth.

En 1946 sustituyó al dibujante Augusto Cortinas al frente de la serie Vito Nervio, que publicaba la editorial Dante Quinterno en la revista Patoruzito. Con guiones de Leonardo Wadel, alcanzó una gran perfección expresiva, aunque un rotundo Breccia manifestara que "de todo aquello, nada es rescatable". Realizó también la serie del Oeste "Armas de fuego" para el mercado europeo.

Su primera gran obra fue Sherlock Time, creada a finales de los años 50 con Héctor Germán Oesterheld. La evolución que se aprecia a partir de esta obra estaría motivada en parte por la rabia que le provocaran las palabras que una noche le espetara su amigo Hugo Pratt: "Vos sos una puta barata, porque estás haciendo mierda pudiendo hacer algo mejor".

En 1960 comenzó a trabajar para la editorial británica Fleetway y consideró la posibilidad de mudarse a Europa, aunque la enfermedad de su primera esposa (que falleció poco después) hizo que decidiera quedarse en la Argentina. En 1962 Oesterheld y Breccia crean Mort Cinder, a la que siguen Vida del Che Guevara (1968) y una nueva versión de El Eternauta (1969), que originariamente había ilustrado Francisco Solano López en El Eternauta (1957). Analizando su propia obra en 1970, Breccia dirá que "antes y después de Mort Cinder, nada". Un autor contemporáneo como el español Víctor de la Fuente consideraba, sin embargo, que su obra sobre el Che Guevara era modélica, afirmando que

En ella se desmitifica al héroe y se analiza al hombre. El héroe está desposeído de todos sus atributos, se enfrenta al lector sólo con su imagen, y cada uno de los lectores lo califica como héroe o villano. Creo que Breccia ha logrado una labor de análisis verdaderamente gigantesca, con un grafismo que raya en la abstracción, ha hecho palpitar a un hombre en su desnudez dialéctica, superando todo lo que tiene de mito este personaje.


Tras realizar la Historia gráfica de Chile y parte de la Historia gráfica de la República Argentina, trabaja para revistas italianas, como Il Mago, de Milán, la cual edita Los mitos de Chtulhu (1973), una colección de adaptaciones de diferentes cuentos de H.P. Lovecraft realizada junto al guionista Norberto Buscaglia, que sorprenden por su estilo menos realista y más expresionista, que se adapta a la perfección al tono del original. Tras ello, no abandonó el campo del terror ni de las adaptaciones, ya sea de los relatos de Edgar Allan Poe o una versión-parodia del mito de Drácula (Drácula, Dacul, Vlad?, Bah..., 1984).

En 1974, El Viejo (cómo se le conocía en el mundo de la historieta), inició una duradera colaboración con el guionista Carlos Trillo, con el que realizó obras como Un tal Daneri (1974), ambientada en Mataderos, lo que para Breccia significaba "recuperar un poco mi infancia y mi adolescencia"1 . Más tarde realizarían juntos otra obra: Nadie (1977). Pero su obra más importante tras Mort Cinder llegó de la mano del guionista Juan Sasturain. Se trata de Perramus (1983). A medio camino entre las aventuras y el humor absurdo, esta obra ridiculiza y a la vez denuncia la dictadura argentina, mezclando personajes ficticios con otros reales (como el escritor Jorge Luis Borges, que, en un ejercicio de la más pura historia ficción, es galardonado con el premio Nobel, que en realidad jamás recibió) y obtuvo el premio Amnesty en 1989, en la categoría de mejor libro a favor de los derechos humanos.

De sus últimas obras, cabe destacar Informe sobre ciegos (1991), adaptación de uno de los pasajes más escalofriantes de la novela de Ernesto Sabato Sobre héroes y tumbas, donde Breccia capta magistralmente la atmósfera inquietante y enfermiza del texto original y logra imágenes alucinatorias angustiosas.

Entre enero y agosto de 2008 participó póstumamente, con originales aportados por el Museo del Dibujo y la Ilustración, en la muestra homenaje a la Historieta Argentina, realizada en el Centro Nacional de la Imagen, Angouleme, Francia, por iniciativa de José Muñoz.

Alberto Breccia no es sólo un reconocido maestro del dibujo y un gran artista de la historieta y el comic, fue también un genial pintor, faceta ésta menos conocida por el gran público pero no así por sus adeptos y coleccionistas. Él mismo explica: "La plástica me interesó antes que la historieta (...) Toda mi vida he pintado; pero esta faceta está escondida, porque no quiero mezclar la hacienda."

Su producción en este campo no fue muy grande, sino más bien pequeña y muy escogida. Al igual que innovó en el dibujo, en la pintura al óleo realizó trazos magistrales y tanto trabajaba en lienzo, como en tabla o con escayola; para él los materiales y los tamaños de los cuadros no eran problema. Su obra pictórica, abstracta, fuertemente impresionista, colorida y triste a la vez, está impregnada de la sensibilidad social y de la desgracia del alma humana, que también supiera plasmar en sus grandes obras como Perramus, Informe sobre ciegos y tantas otras, es hoy día muy buscada y cotizada.

Y, obviamente y para los que les interese, tenemos que hacer repase casi obligatorio por los títulos publicados, siendo estos:

Obra

De La mano de Breccia

La familia Breccia caminando bajo la nevada mortal de Oesterheld

No puedo evitar encontrarme con una referencia en la línea de sangre de esta familia prolífica como para no mencionar a su hijo, Enrique Breccia, quien siguió más de cerca y más fielmente el dibujo de su padre y se reafirmó en un estilo propio, quizás no tan experimental como el de su viejo. Imposible describir la cantidad de risas que me habrá sacado este otro… en si, si uno mira la obra de uno y otro comparándolas, no tienen punto; uno nació y laburó durante mucho tiempo, viviendo entre la injusticia del destino de estas latitudes, especialmente viviendo la censura y la política, inmerso en un contexto bastante más áspero que el otro, quien nació tarde y supo utilizar todos los recursos que tuvo a mano para demostrar una visión un poco más realista, un poco más fantástica y otro poco de payasesca con sus creaciones. Pero es imposible negar que, también ambos, tuvieron sus encuentros respectivamente con la fantasía en sus creaciones, y con la raíz que los anclaba a estas tierras.

En fin… un toquecito más de información.

Hijo del dibujante Alberto Breccia, fue influenciado por su padre desde pequeño en la pintura, el dibujo y las historietas, al igual que sus hermanas, Patricia y Cristina.

Colaboró con su padre en la realización de dos obras trascendentales del género: Mort Cinder y El Eternauta. Para la primera se concentró en la labor técnica del dibujo y en la segunda en la creación de las situaciones de mayor pesadilla de la historia.

Profesionalmente, comenzó a finales de los años 1960 ilustrando novelas argentinas para la editorial Difusión.

Su primer trabajo profesional fue su colaboración en La vida del Che (1968), junto con su padre y con guión de Héctor Germán Oesterheld. Los originales de esta obra serían quemados más tarde debido a la situación política que atravesaba el país, una dictadura militar que encontraba en esta obra ideas contrarias a las suyas.1


En 1972 comenzó una colaboración de 8 años, bajo seudónimo, en la serie Spy 13 para la editorial británica Fleetway. En ese período realizó La leyenda de Thyl Ulenspiegel basada en la adaptación de Norberto Buscaglia de la obra de C. de Cóster (historia que quedó inconclusa), de donde proviene el estilo para su personaje más famoso, Alvar Mayor. Ese mismo año empezará a colaborar con ilustraciones para la revista Billiken y los libros de la Colección Billiken. En esta época trabaja para la revista italiana Linus. Ya con guiones propios realiza obras de temática bélica.

Junto a Scutti de Ediciones Récord, realiza historietas que se vendían en Italia. En 1976 en la revista Skorpio, de Ediciones Récord, publica El buen Dios con guión de Carlos Trillo. Con el mismo guionista y a partir del número 36 de 1977 de la mencionada revista, comienzan a publicar Alvar Mayor. En Récord trabajó junto a guionistas como Guillermo Saccomano, Ricardo Barreiro y Walter Slavich.

Participó en la revista Superhumor desde sus inicios, en 1980. Junto a Carlos Trillo (guión), realiza Los enigmas del PAMI.

En 1983 y para la revista D'artagnan de Editorial Columba, dibuja Ibáñez con guiones de Robin Wood.

En 1984, aparece en el mercado la revista Fierro. Enrique publicó en ella desde el comienzo. Allí aparecerían dos historietas reconocidas de él, El cazador del tiempo, y en 1985, El Sueñero. Otras obras de ésta etapa son Metro-Carguero, con guiones de Enrique y dibujos de Cacho Mandrafina; y El reino azul, dónde dibuja, en color, los guiones de Carlos Trillo.

Dibujo también la primera parte de la trilogía sobre Lope de Aguirre con guión de Felipe Hernández Cava que habrían de terminar Federico del Barrio y Ricardo Castells.

Su debut en Estados Unidos fue con X-Force para Marvel en 2000, la tapa de Uncanny X-Men, Legion Worlds y Batman: Gotham Knights para DC comics. Por encargo del editor Karen Berger realizó las ilustraciones de la novela gráfica Lovecraft publicada por Vertigo Comics en 2003.

Cowboys Cabalgando hacia el Oeste, entre Perón y El Che

Gente de cultura remarcable por la cantidad de detalles y los guionistas propios con quienes se han codeado, los Breccia (porque no puedo hablar de uno solo, por más que lo quiera) tienen un lugar más que privilegiado en mi biblioteca. Sus obras tienen el toque hermosísimo de las películas de antes, rodeadas y dominadas por las sombras y los recortes; Alberto tiene una ano ara el pincel, el dibujo y la construcción de las escenas que no lo he visto en ningún otro dibujante hasta el día de la fecha. No te pone las cosas en claro; hace que el dibujo te narre a viva voz lo que está pasando, lleno de significativos y de significantes. Las sombras y los pedazos de cosas construídas en sus obras son simplemente fascinantes; no voy a dejar de leer, por ejemplo, los Mitos de Chtulhu, por lo menos hasta que sea viejo y me fatigue rápido de todo aquello. Tampoco podemos despreciar el terrible trabajo que hizo como historietista hacia la mano de, lo que fuera, la tiránica oposición dictatorial. Los trazos políticos se adivinan y hasta se gritan en sus obras; pero si bien pueden disgustar a más de uno (personalmente me declaro apolítico, por falta de interés más que nada), es un reflejo fiel que el mundo de la historieta necesitaba; una manera más de aprender historia o, en su defecto, de que la historia sea narrada, convertida en historieta.

Para mí, ambos van a ser siempre polaroids de una época extraordinaria; una época por la que vivieron nuestros padres, acaso abuelos, y por la que nos codeamos todos en el día a día, porque estos hombres representan excelentemente el sentido de la historieta como construcción dinámica; es parte de un período de la historia, es parte de una fantasía con sabor a chicle, es parte de sombras informes o edificios construídos de recortes de diarios, es pedazos de fotografías y líneas de tinta gruesísimas, son trazos a lápiz que nunca son pasados a tinta.

Son vos, son yo, son argentina, y a la vez son el mundo y a veces, el universo. Los Breccia han sabido modelar tan bien esa masa informe de imaginación que todos tenemos en la cabeza, que poco más me queda que decir de ellos, excepto que desde ya tendrían que tener, al menos y de manera casi obligatoria, un Mort Cinder en su biblioteca.

Una fuerte bienvenida a Padre e Hijo a la Biblioteca y nos vemos en la próxima de Autorazos!

Cataqclismo